Alemania, línea blanda con los neonazis

15/Oct/2012

El Mundo, España, Rosalía Sánchez

Alemania, línea blanda con los neonazis

A los tribunales alemanes parece resultarles difícil establecer la línea divisoria entre la Democracia en el Derecho. El ex presidente del neonazi Partido Nacionaldemócrata Alemán (NPD) Udo Voigt, ha sido condenado a una pena de diez meses de cárcel y 1.000 euros de multa, por haber hecho apología del nazismo, pero quedará en libertad condicional y su partido seguirá presentándose a las elecciones.La Audiencia de Berlín considera a Voigt culpable de glorificar en una reunión del pleno municipal del distrito berlinés de Treptow-Köpenick, en marzo de 2010, a las «Waffen SS», las temidas fuerzas de choque de Hitler. Su intervención tuvo lugar durante un acto conmemorativo de del 65º aniversario del fin del nazismo y, según la sentencia, «se trató de una provocación dirigida a lograr publicidad barata para su partido».Pero nada hace pensar que esta nueva sentencia influya en el eterno proceso de ilegalización de su partido, con 6.900 afiliados y que cuenta incluso con representación parlamentaria en dos estados federados orientales.El año pasado, tras desvelarse la existencia de una red de asesinos de emigrantes con probados nexos con el NPD, la canciller Angela Merkel se propuso impulsar un nuevo proceso de prohibición de esta formacióny presento ante el congreso de su partido (CDU) en Leipzig una moción destinada a reanudar el proceso de ilegalización iniciado en 2000 y que nunca vio la luz, rechazado por razones formales por el Tribunal Constitucional.Pero la propuesta de la canciller alemana quedó también en papel mojado y, una vez pasado el consenso mediático del congreso, miembros tan destacados de su propio gobierno como el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble se mostraron públicamente «escépticos» sobre la prohibición.Esta línea moral blanda hacia los neonazis está haciendo posible que el NPD y otras formaciones de extrema derecha se adapten y camuflen a las exigencias formales de un sistema democrático y dejen de ser identificados con viejos clichés para ganar votos más fácilmente.Atrás ha quedado la tradicional moda de raparse y usar chaquetas de cuero. Los neonazis alemanes han descubierto que con ropa más común y un discurso menos agresivo acaparan más adeptos. En la campaña electoral de 2005 sus carteles mostraron un pastel con las siglas NPD en nata montada y durante los últimos años sus militantes se dedican a repartir comida entre los desposeídos y ayudan a los desempleados a encontrar trabajo en los barrios orientales más difíciles.Actualmente cuentan con unos 30.000 seguidores y uno de cada siete jóvenes alemanes tiene tendencias hacia la extrema derecha. Pero la línea dominante sigue siendo cierta tolerancia, escudados en el argumento que evita atacarles para no crear mártires.Udo Voigt, de 60 años, el mismo que envió carteles del NPD dedicados a la célula terrorista responsable de 10 asesinatos racistas por toda Alemania, y el mismo al que el tribunal ha declarado culpable de xenofobia por haber editado un vídeo en el que los extranjeros que viven en Berlín son identificados como criminales, no ingresará tampoco esta vez en prisión.